¿Todos? Sí, todos. El viento, la caída de las hojas de los árboles, la lluvia, la bajada de temperaturas a valores negativos... y por fin, la nieve:

Los neumáticos de invierno son considerablemente más gordos que los de verano, con una mayor banda de rozadura y con un coeficience de rozamiento mayor de forma que proporcionan un mayor agarre a la carretera. Así se evita el uso de las cadenas y se evita el maltrato al firme de la carretera. ¿Por qué no se gasta siempre el juego de invierno si es tan maravilloso? Principalmente porque incrementa notablemente el consumo de gasolina. Además complica la conducción. Así que toca cambiar los neumáticos... pero ¿cuándo? Meteorológicamente es complicado decir cuándo nevará o cuándo la primavera ha llegado para quedarse. Lo mejor, o por lo menos lo más fácil, es imponer fechas de cambio. Y eso es precisamente lo que hacen las compañías de seguros. Lo mejor es, por supuesto, seguir esas normas y aplicar el sentido común.
Yo tenía pensado hacer un muñeco de nieve el sábado, pero lamentablemente casi toda la nieve ha desaparecido ya. Otra vez será, podéis estar seguros.
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Hace 2 años, en Espanorsk...
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